HELICOBACTER PYLORI, SU VINCULO CON LAS ÚLCERAS GÁSTRICAS Y DUODENALES, Y LA DETECCIÓN POR MÉTODOS NO INVASIVOS

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Úlceras gástricas, duodenal y Helicobacter pylori

El Helicobacter pylori es la bacteria responsable de la mayoría de las úlceras duodenales y las gastritis crónicas inespecíficas. Este microorganismo, que infecta la mucosa del tracto digestivo superior, se manifiesta con mayor prevalencia en la población de los países en vías de desarrollo. Se la puede identificar en el 90 al 100 % de las úlceras duodenales y en el 60 al 75 % de las úlceras gástricas. Por otra parte puede presentarse en forma asintomática ya que solo 3 de cada 20 personas infectadas padecen algún tipo de afección asociada a la bacteria.

Su mecanismo de acción consiste en debilitar la cubierta protectora del estómago y permitir así que los jugos digestivos irriten sensiblemente el revestimiento del estómagoprovocando inflamación crónica, mutaplesia intestinal, atrofia gástrica y en algunos casos puede predisponer un cáncer gástrico.

La infección puede aparecer en cualquier etapa de la vida si bien, usualmente, el contagio se produce en la niñez.  Los científicos no están seguros de la manera en que el H. pylori se propaga,  pero creen que puede ser transmitido por medio del agua o alimentos contaminados. Ciertos estudios sugieren, como otra posible vía de propagación, la materia fecal y la saliva de las personas que padecen la infección.

¿Cuales son los síntomas?

El portador de H. pylori, es posible que no presente síntomas. En caso de padecer úlcera o gastritis, puede experimentar algunos de los siguientes síntomas:

  • Dolor abdominal, de localización en la boca del estómago.
  • Distensión y sensación de saciedad.
  • Dispepsia o indigestión.
  • Sentir sensación de hambre de 1 a 3 horas después de comer.
  • Náuseas leves (que se pueden aliviar al vomitar).

¿Hay alguna relación entre Helicobacter pylori y  el cáncer gástrico?

El cáncer gástrico y el linfoma de MALT (linfoma de la mucosa gátrica asociada al tejido linfoide) han sido relacionados con H. pylori, por lo que esta bacteria ha sido clasificada dentro del grupo I de carcinógenos por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer con sede en Lyon, Francia. Si bien es cierto que la asociación de estas enfermedades con H. pylori está basada en información, la misma adquiere gran importancia en aquellos países con alto riesgo de cáncer gástrico (Chile, Perú y Ecuador entre otros) y en personas con antecedentes familiares con cáncer gástrico.

¿Como se lo diagnostica?

El diagnóstico se puede llevar a cabo mediante el empleo de distintas técnicas como la  endoscopía o pruebas no invasivas. Entre estás últimas podemos mencionar: la prueba en sangre, en aliento o en heces del paciente. El Test de Aliento es de fácil realización, posee un elevado porcentaje de exactitud diagnóstica, detecta el grado de colonización del tracto gastrointestinal y resulta muy útil para el seguimiento de pacientes como sistema de control de la evolución de la infección luego del tratamiento farmacológico. Además está recomendado su uso en pacientes pediátricos y embarazadas.

Las pruebas descritas a continuación se realizan a menudo en un entorno ambulatorio como un  laboratorio o centro de diagnóstico.

  • La prueba de sangre. Se extrae una muestra de sangre del paciente para detectar distintos anticuerpos contra H. pylori.
  • La prueba de antígeno en heces. El paciente proporciona una muestra de heces que se analiza para detectar antígenos de H. pylori.
  • Test de Aliento o aire espirado. Se basa en la fuerte actividad ureasa que presenta este microorganismo. El paciente ingiere un comprimido que contiene urea “marcada” con 13C, entonces el H. pylori degrada el principio activo produciendo amoníaco y dióxido de carbono “marcado” 13CO2. Este último pasa a los vasos sanguíneos y de allí llega hasta los pulmones para ser liberado en el aire espirado. A cabo de unos pocos minutos, el paciente deberá soplar dentro de un tubo, soltando así dióxido de carbono de sus pulmones. Si el átomo de carbono del 13CO2 “marcado” se encuentra en el aire expulsado, el H. pylori está presente en su mucosa gástrica.

Entre las pruebas invasivas, la video endoscopía digestiva alta con al menos 4 biopsias, es fundamental para el diagnóstico en primera instancia de la bacteria y la patología gástrica que está generando.

¿Cuál es el tratamiento?

Para erradicar el H. pylori se usan al menos 2 antibióticos en una terapia combinada con inhibidores de la bomba de protones, fármacos que reducen la secreción ácida gástrica.

Los regímenes de antibióticos pueden diferir en todo el mundo y pueden durar 7, 10 ó 14 días de tratamiento, debido a que ciertas cepas de H. pylori se han vuelto resistentes a algunos antibióticos.

Alrededor de un 10-20 % de pacientes no erradica la bacteria en un primer esquema y puede deberse a 2 causas: falta de compliance del paciente ó resistencia a la bacteria. En estos casos si la patología gastroduodenal de base del paciente requiere la erradicación, existen esquemas de segunda y tercera línea con otros antibióticos.

Autor: Prof. Dr. Rodolfo E. Corti

MN: 45873

Jefe Unidad de Esófago y Estómago. Hospital Gastroenterología Dr. Carlos B. Udaondo, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

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